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Caso real · Sector animal · Pyme

Crematorio de mascotas con 200.000 € de inversión en juego

Una pyme de alimentación para mascotas quería abrir un crematorio. Antes de invertir 200.000 € y dos años de licencias, validamos quién era el cliente real.

Por Pablo Granados · Actualizado el

90 %de las mascotas fallecen en clínicas

El cliente real eran los veterinarios. Firmamos los primeros acuerdos con clínicas antes de invertir.

El reto

¿Hay suficiente interés para justificar 200.000 € de inversión y dos años de trámites?

Una pyme de alimentación para mascotas quería abrir un crematorio: 200.000 € y hasta dos años de licencias, sin datos sobre la demanda real.

  • ¿Quién era realmente el cliente?
  • ¿Cómo se percibía este tipo de servicio?
  • ¿Cómo comunicarlo sin generar rechazo?
  • ¿Valía la pena empezar un proceso tan costoso sin una validación clara?

Qué hicimos

De intuiciones a evidencia, fase a fase

  1. 01fase 01

    Análisis y descubrimiento

    • Estudio de mercado: tamaño, tendencias, competencia y sensibilidad cultural. Solo había un competidor similar en la provincia.
    • Entrevistas con los promotores, con dueños de mascotas y con veterinarios.
    • Definición de dos propuestas de validación para probar en el mercado.

    Hallazgos clave

    • El cliente no era el dueño de la mascota, sino el veterinario: el 90 % de las mascotas fallecen en clínicas y son ellas quienes gestionan el servicio con los dueños.
  2. 02fase 02

    Validación en el mercado

    • Una web para particulares y una landing con una propuesta específica para veterinarios.
    • Prospección directa con clínicas veterinarias.
    • Campañas en Google Display y redes sociales para medir interés y aceptación del mensaje.

Resultados

Decidir con datos, no a ciegas

  • Canal confirmado: los veterinarios son el cliente clave del modelo.
  • Primeros acuerdos de colaboración firmados con clínicas interesadas.
  • El canal B2C es sensible; el B2B tiene más tracción.
  • La empresa decidió sin asumir riesgos innecesarios.

La validación permitió rediseñar el modelo, priorizar recursos y avanzar solo con lo que demostró tener demanda real.

«Teníamos una idea con potencial, pero también muchas dudas. Validamos con hechos, no con suposiciones. Hoy sabemos que hay interés real y veterinarios dispuestos a colaborar. Nos han ahorrado tiempo, dinero y errores críticos.»
— David, promotor del proyecto

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